Foto Mariano Giménez

¡¡Morante de mi vida!!

El sevillano cortó dos orejas al cuarto y salió a hombros en una tarde de «No Hay Billetes»; Paco Ureña firmó dos actuaciones de peso y Borja Jiménez puntuó en el sexto. El palco volvió a dejar dudas por la disparidad de criterio

Albacete esperaba a Morante de la Puebla y Morante respondió. El sevillano justificó la expectación con una extraordinaria faena al cuarto de Domingo Hernández, al que terminó entendiendo hasta transformar sus dificultades iniciales en materia para una obra de enorme dimensión. Dos orejas y Puerta Grande para rubricar una de las faenas de la Feria.

El toro no se lo puso fácil de inicio. Morante necesitó tiempo, paciencia y conocimiento para ordenar una embestida poco clara. Cuando consiguió hacerse con ella apareció el toreo. Primero el dominio y después la inspiración: naturales de enorme profundidad, derechazos de gran expresión y una composición presidida por la naturalidad y la belleza. Una gran estocada cerró la obra y desató una petición rotunda de las dos orejas, justamente concedidas. Con el primero, muy apagado tras el tercio de varas, apenas pudo dejar algunos detalles de su personalidad.

Pero la tarde tuvo también mucho de Paco Ureña. Ya había entendido con precisión al buen segundo, construyendo una faena templada y ligada que perdió premio por tres pinchazos. Con el quinto dio otro paso adelante. Ante un toro encastado, comenzó de rodillas y desarrolló una faena intensa, profunda y de creciente dimensión. Hubo mando, ligazón y verdad, rematando con circulares antes de entrar a matar recibiendo. Paseó una oreja, aunque la petición de la segunda volvió a poner el foco sobre el palco.

Y ahí quedó uno de los asuntos discutibles de la tarde. El palco no pareció aplicar el mismo criterio. Las dos orejas de Morante fueron merecidas y solicitadas, pero también existió petición para que Ureña acompañara al sevillano con un segundo trofeo que no llegó. La cuestión no es discutir el premio de Morante, sino preguntarse por qué ante peticiones suficientes el rasero parece cambiar. ¿Depende del torero? ¿Del momento? ¿De la interpretación del palco? Una disparidad difícil de comprender y que vuelve la línea de decisiones cuestionables de este equipo presidencial.

Borja Jiménez puso entrega desde el primer momento. Se fue a portagayola ante el tercero y porfió frente a un animal manso y de escaso recorrido. Hubo petición tras la estocada, pero la presidencia tampoco concedió el trofeo y el sevillano dio la vuelta al ruedo. Frente al sexto encontró mayores opciones y construyó una faena de buen inicio y notables derechazos ante un toro encastado y con transmisión. Esta vez sí paseó una oreja.

La corrida estuvo precedida además por otro detalle que pasó inadvertido. Antes del paseíllo, la empresa hizo entrega de un obsequio exclusivamente a Morante de la Puebla, sin realizar reconocimiento equivalente a Paco Ureña y Borja Jiménez, los otros dos integrantes del cartel. Un gesto que, al producirse inmediatamente antes de una corrida compartida por los tres, proyectó una innecesaria imagen de agravio comparativo. El reconocimiento a Morante puede resultar perfectamente legítimo; hacerlo en esas circunstancias y únicamente con uno de los actuantes fue, cuanto menos, poco acertado.

Con todo, el toreo terminó imponiéndose. Morante hizo grande la tarde, Ureña reivindicó su categoría y Borja Jiménez volvió a puntuar. Domingo Hernández ofreció un encierro desigual de presentación pero con varios toros de posibilidades, y Albacete respondió llenando por completo la plaza.

Una tarde importante en lo artístico que dejó también una pregunta fuera del ruedo: si la petición es el elemento que debe marcar determinados trofeos, el criterio debería ser el mismo para todos.

Ficha del festejo

Albacete. Sábado, 12 de septiembre de 2026. Feria de la Virgen de los Llanos. Toros de Domingo Hernández, desiguales de presentación y de buen juego en conjunto.

Morante de la Puebla: ovación con saludos y dos orejas.
Paco Ureña: fuerte ovación con saludos y oreja.
Borja Jiménez: vuelta al ruedo tras petición y oreja.

Entrada: lleno de «No Hay Billetes». Antes de romperse el paseíllo sonó el Himno de España. Previamente, la empresa hizo entrega de un obsequio a Morante de la Puebla. Morante salió a hombros por la Puerta Grande.

Imagenes Mariano Giménez

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