El peruano abrió la Puerta Grande tras una faena cumbre al quinto; Talavante acarició el toreo en una obra de enorme belleza malograda con la espada y Samuel Navalón respondió con valor y personalidad ante las dos figuras
La cuarta de la Feria de la Virgen de los Llanos respondió a la expectación. Con el cartel de «No Hay Billetes», Albacete vivió una tarde de alto contenido en la que Roca Rey salió a hombros, Alejandro Talavante dejó la faena de mayor inspiración artística y Samuel Navalón dio la talla en un cartel que suponía para él una auténtica prueba de fuego.
El momento culminante llegó con el quinto, un extraordinario toro de Daniel Ruiz, pronto, vibrante y con una duración extraordinaria. Roca Rey lo entendió desde el principio. Tras comenzar por estatuarios, fue construyendo una faena de creciente intensidad, ligando en terrenos mínimos y llevando las embestidas con mando y naturalidad. El peruano terminó completamente metido entre los pitones, en una demostración de dominio y seguridad. Un pinchazo previo a la estocada no impidió la concesión de las dos orejas y la Puerta Grande. Con el segundo ya había dejado constancia de su capacidad técnica, aunque cuatro pinchazos limitaron todo a una fuerte ovación.
Si Roca Rey puso la rotundidad, Talavante puso la inspiración. Después de pasar prácticamente inédito ante un primero sin fuerzas ni posibilidades, encontró en el cuarto de Daniel Ruiz un toro noble y enclasado. Surgió entonces un Talavante relajado, creativo y profundamente natural. Los muletazos por el pitón izquierdo alcanzaron momentos de extraordinaria belleza, con naturales lentos, desmayados y de enorme expresión. Una faena para recordar que perdió los trofeos exclusivamente con la espada, quedando en una fuerte ovación.
Y entre dos figuras, Samuel Navalón no se dejó ganar la pelea. El albaceteño cortó una oreja al tercero después de una actuación marcada por el valor, la quietud y la entrega, sobreponiéndose incluso a una espeluznante voltereta durante un quite. Ante el sexto de Victoriano del Río volvió a apostar desde la portagayola y afrontó con firmeza un toro serio que derribó al picador y quedó prácticamente sin castigo. Navalón volvió a entregarse sin reservas, aunque esta vez el acero le cerró la puerta del triunfo.
Fue una tarde de figuras, pero también una tarde de toros. Daniel Ruiz lidió un notable conjunto, con el cuarto y especialmente el extraordinario quinto como grandes protagonistas, mientras que los dos ejemplares de Victoriano del Río completaron un encierro que permitió que la corrida creciera hasta alcanzar momentos de máxima intensidad.
Roca Rey salió por la Puerta Grande; Talavante dejó el toreo más bello de la tarde y Navalón demostró que estaba preparado para competir con ellos. Albacete llenó la plaza y encontró argumentos para recordar la tarde.
Ficha del festejo
Albacete. Viernes, 11 de septiembre de 2026. Cuarta de la Feria de la Virgen de los Llanos. Cuatro toros de Daniel Ruiz, nobles y de buen juego en conjunto, salvo el deslucido primero; destacó especialmente el extraordinario quinto. Dos toros de Victoriano del Río, lidiados en segundo y sexto lugar, de buen juego.
Alejandro Talavante: silencio y ovación.
Roca Rey: ovación y dos orejas.
Samuel Navalón: oreja y ovación tras aviso.
Entrada: «No Hay Billetes». Roca Rey salió a hombros por la Puerta Grande.




























