Foto Mariano Giménez

La Feria de Albacete 2026 sube el precio de los abonos

La empresa gestora de la plaza de toros de Albacete ya ha hecho públicos los precios de los abonos y entradas para la Feria Taurina de Albacete 2026 y, comparándolos con los de la pasada edición, la conclusión es evidente: ir a los toros será este año más caro.

Las subidas afectan prácticamente a todas las localidades de la plaza, tanto en abonos como en entradas sueltas. En algunos casos el incremento puede parecer moderado, pero en otros supera con claridad el cinco por ciento, una circunstancia que no ha pasado inadvertida entre los aficionados.

El ejemplo más significativo se encuentra en el abono de sombra, que pasa de 3.280 euros a 3.534,50 euros en el Palco de diez entradas, un aumento de más de 250 euros. También las barreras numeradas y las localidades de tendido registran incrementos generalizados.

En sol y sombra, el abono de los tendidos 4 y 10 aumenta de 539,50 a 573 euros, mientras que las contrabarreras y gradas experimentan subidas similares. En el apartado de sol, la tendencia es idéntica, con aumentos que oscilan entre los 10 y los 35 euros dependiendo de la ubicación.

Especialmente llamativo resulta el incremento de la novillada sin picadores, cuya entrada general pasa de 15 a 20 euros, un aumento cercano al 33 %. También suben los precios reducidos para jubilados y mayores de 65 años, que pasan de 8 a 10 euros.

La empresa puede argumentar el aumento de costes, la inclusión de nuevos atractivos como la corrida concurso o la confección de un abono con figuras del máximo nivel. Sin embargo, la realidad es que el esfuerzo económico vuelve a recaer sobre el aficionado, precisamente el pilar que sostiene temporada tras temporada la Feria de Albacete.

La reflexión es inevitable. En un momento en el que atraer nuevo público se ha convertido en una necesidad para la tauromaquia, encarecer el acceso difícilmente ayuda a llenar los tendidos, especialmente entre los jóvenes y quienes acuden en familia. La afición albaceteña ha demostrado durante décadas una fidelidad incuestionable, pero también merece una política de precios que premie esa lealtad.

Es cierto que la Feria de Albacete continúa siendo una de las grandes citas taurinas del calendario nacional y que el nivel de los carteles mantiene su atractivo. Sin embargo, la calidad del espectáculo no debería servir de único argumento para justificar cada subida. Mantener el equilibrio entre la viabilidad económica y la accesibilidad para el público será uno de los grandes retos de cualquier empresa que gestione una plaza con la tradición y el peso de Albacete.

Porque, al final, por encima de figuras, ganaderías y carteles, la verdadera figura de cualquier feria sigue siendo el aficionado que pasa por taquilla. Sin él, ninguna feria, por brillante que sea sobre el papel, tiene sentido.

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