Foto Mariano Giménez

San Isidro y las ausencias que también explican la feria

Cada vez que se presentan los carteles de San Isidro hay un debate que se repite inevitablemente entre los aficionados: quién está… y quién no. Porque en Madrid, tan importante como los nombres anunciados son muchas veces las ausencias. Y la Feria de 2026 no ha sido una excepción.

Como ocurre cada temporada, la composición de los carteles ha dejado fuera a toreros que, por méritos, momento o interés, perfectamente podrían haber tenido sitio en Las Ventas. Algunas ausencias responden a decisiones empresariales. Otras a estrategias de apoderamiento. Y algunas, sencillamente, a ese funcionamiento interno del sistema taurino donde no siempre torean los que más lo merecen.

Madrid, precisamente por su importancia, debería ser la feria de los méritos. La plaza donde el momento tenga más peso que los despachos. Pero la realidad muchas veces demuestra que no siempre ocurre así.

Cada aficionado tendrá sus nombres, pero hay casos que llaman especialmente la atención.

Sobre todo cuando se trata de toreros que vienen de firmar temporadas importantes, actuaciones destacadas en plazas relevantes o triunfos recientes en la propia Madrid y que, sin embargo, han desaparecido de San Isidro casi sin explicación pública.

Porque la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿qué hace falta realmente para entrar en Madrid?

La sensación que existe en parte de la afición es que algunos toreros necesitan mucho más que otros para abrirse hueco en los carteles venteños. Y eso termina generando un cierto desánimo, especialmente entre quienes apuestan por perfiles distintos, toreros emergentes o diestros que no pertenecen a determinadas estructuras fuertes del toreo.

San Isidro debería ser, en teoría, el escaparate de los mejores momentos de la temporada. Pero en ocasiones da la impresión de convertirse también en una feria muy condicionada por inercias, relaciones empresariales o nombres fijos difíciles de mover.

Porque una feria tan larga necesita renovación, competencia y diversidad. Necesita toreros que lleguen con hambre, con necesidad y con argumentos recientes para ganarse el sitio delante de Madrid. Cuando los carteles se cierran demasiado sobre los mismos nombres, el riesgo es caer en una cierta monotonía.

Especialmente en una plaza como Las Ventas, donde el público suele valorar mucho la verdad y la ambición.

También existe otro aspecto importante: el efecto que tiene quedarse fuera de San Isidro para determinados toreros. Madrid continúa siendo el gran escaparate de la temporada y no estar anunciado supone, en muchos casos, perder visibilidad, oportunidades y opciones de entrar después en otras ferias importantes.

Hay carreras que prácticamente se paralizan por no pisar Las Ventas en mayo y junio.

Especialmente para toreros modestos o para quienes vienen peleando desde abajo durante años. Muchos de ellos necesitan una sola tarde en Madrid para cambiar su situación. Pero si esa oportunidad nunca llega, el circuito termina convirtiéndose en un espacio cada vez más cerrado.

Y ahí aparece uno de los grandes debates actuales de la tauromaquia: hasta qué punto existe verdadera movilidad dentro del escalafón.

Porque mientras algunos toreros encadenan temporadas discretas manteniendo presencia constante en las grandes ferias, otros parecen condenados a necesitar triunfos extraordinarios simplemente para ser tenidos en cuenta.

La exigencia de Las Ventas tendría que convertir la feria en el escenario más abierto a los méritos reales del ruedo. El lugar donde cada temporada entren quienes de verdad se lo hayan ganado delante del toro. Y aunque muchas veces sucede, otras no tanto.

Eso no significa desmerecer a quienes sí están anunciados. San Isidro 2026 mantiene carteles de enorme interés y muchas figuras fundamentales del momento. Pero las ausencias también forman parte del análisis de cualquier feria importante.

Porque en Madrid, como en pocas plazas, lo que no ocurre también tiene importancia.

Y muchas veces los aficionados detectan rápidamente cuándo falta algún nombre que merecía estar ahí. Quizá porque Las Ventas sigue siendo la plaza donde la autenticidad pesa más que la propaganda. Donde todavía existe una parte del público que pide oportunidades para quienes realmente vienen apretando.

Al final, San Isidro no solo retrata el estado del toreo por lo que enseña en el ruedo. También por los nombres que deja fuera.

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