La segunda cita de San Isidro 2026 dejó una corrida marcada por la dificultad del encierro de La Quinta y por el esfuerzo constante de una terna que se estrelló una y otra vez contra la falta de entrega de los toros. Madrid registró un lleno absoluto, pero la emoción solo apareció a cuentagotas en una función donde el oficio y la voluntad tuvieron mucho más peso que el lucimiento.
Miguel Ángel Perera abrió plaza ante un toro que apuntó cierta movilidad en los primeros tercios, aunque todo se vino abajo en la muleta. El extremeño intentó sujetar una embestida sin continuidad, de esas que obligan a estar siempre pendiente de corregir y recolocar. Apenas pudo hilvanar algunos muletazos aislados antes de optar por abreviar. El cuarto, además de incómodo, terminó por no romper nunca hacia adelante. Perera buscó terrenos, alturas y distancias distintas, pero el de La Quinta siempre se quedó a medio camino. La espada volvió a impedir cualquier posibilidad de reconocimiento.
La mejor impresión capotera de la tarde llevó la firma de Daniel Luque. El sevillano recibió al segundo con gusto y temple, dejando verónicas de gran empaque que despertaron al público madrileño. Sin embargo, el toro se vino abajo demasiado pronto. La embestida carecía de fondo y todo quedaba a medias. Luque trató de construir una faena basada en el pulso y la colocación, pero el animal nunca terminó de entregarse. Más cuesta arriba todavía fue el quinto, un toro de comportamiento muy deslucido, siempre a la defensiva y buscando al torero. Ahí apareció la versión más firme y paciente de Luque, tragando mucho y sin perder nunca las formas pese a la nula colaboración del animal.
Tomás Rufo fue quien dejó la sensación más cercana al triunfo. El tercero fue un toro exigente, incómodo y muy poco claro, especialmente por el pitón izquierdo. El toledano apostó fuerte, tirando de valor y exposición para robarle muletazos de mucho mérito, especialmente al natural. La faena no terminó de romper por la condición del toro, pero el esfuerzo quedó patente. Y cuando parecía que la tarde se apagaba definitivamente, apareció el sexto.
El último de la función sacó un punto de raza y transmisión que cambió el ambiente de la plaza. Rufo entendió rápido que era el toro con más opciones y se entregó desde el inicio, apostando por una labor intensa y sincera. Las series por el pitón derecho tuvieron ligazón y profundidad, conectando por fin con unos tendidos necesitados de emoción. El toro tuvo motor y exigencia, y Rufo respondió con firmeza y actitud. Todo apuntaba al premio, pero el descabello diluyó el posible trofeo y dejó la actuación en una ovación de peso tras aviso.
La corrida de La Quinta dejó detalles de interés aislados, aunque predominó la falta de raza y entrega en la mayoría del encierro. Entre medias, una terna que no se dejó nada dentro y una plaza que supo reconocer, aunque sin trofeos, el mérito de quienes intentaron sostener la tarde.
Ficha del Festejo
Plaza de toros de Las Ventas. Corrida de Toros. Segunda de la Feria de San Isidro 2026. No hay billetes.
Toros de La Quinta. Sin entrega ni celo el primero; pasó sin humillar el segundo; costoso el tercero, complicado por el lado zurdo; no terminó de pasar el cuarto; complicado el quinto; muy enrazado el sexto.
Miguel Ángel Perera, de azul pastel y oro con cabos negros: Silencio y silencio
Daniel Luque, de purísima y oro: Silencio y silencio
Tomás Rufo, de tabaco y oro: Silencio y silencio tras aviso
Incidencias: Saludaron en el segundo de la tarde Juan Contreras y Jesús Arruga, amén de Sergio Blasco y Jesús Arruga en el que cerraba plaza.
















