La Feria de San Isidro arrancó a lo grande en Las Ventas con una de esas tardes que terminan instalándose rápidamente en la memoria de la afición. El nombre propio fue el de Alejandro Talavante, que volvió a conquistar Madrid firmando una actuación rotunda frente a un extraordinario toro de Núñez del Cuvillo, premiado con la vuelta al ruedo. El extremeño salió por la Puerta Grande tras cortar dos orejas en una faena de inspiración, temple y profundidad.
Pero la tarde también tenía otro foco importante: la confirmación de alternativa de Tristán Barroso, que dejó una imagen de enorme actitud y personalidad pese a marcharse de vacío. El joven torero afrontó una cita de máxima responsabilidad sin esconderse en ningún momento, apostando fuerte desde el primero hasta el último instante de la corrida.
Con el toro de la ceremonia mostró disposición y buen concepto, intentando siempre hacer las cosas con limpieza y criterio ante un animal que terminó apagándose demasiado pronto. Hubo muletazos de buen trazo y una actuación seria, aunque la espada terminó diluyendo cualquier opción de premio.
Pero fue en el sexto donde Barroso terminó de ganarse el respeto de Madrid. Salió decidido a jugarse todo y lo hizo desde el inicio, comenzando de rodillas una faena vibrante que tuvo incluso momentos dramáticos tras una aparatosa voltereta. Lejos de venirse abajo, el torero reaccionó con firmeza, plantándose delante de un toro serio y exigente, al que toreó con entrega absoluta y sin reservarse nada.
La plaza conectó por momentos con la actitud del confirmante, que logró sacar muletazos de mérito en una labor de mucho compromiso. Sin embargo, una vez más el acero se cruzó en su camino y dejó sin recompensa una actuación que sirvió, al menos, para dejar claro que hay torero y ambición detrás de su nombre.
Mientras tanto, la gran explosión artística de la noche llegó en manos de Talavante. El extremeño encontró en el cuarto a un toro bravo, profundo y de calidad excepcional, al que entendió desde el primer momento. Toreó con naturalidad, suavidad y una enorme capacidad para ligar los muletazos con ritmo y expresión, en una obra que fue creciendo hasta convertir la plaza en un clamor.
Madrid volvió a reencontrarse con la versión más rotunda y artística del diestro extremeño, que terminó abandonando Las Ventas a hombros en una noche de máxima dimensión taurina.
Menos fortuna tuvo Juan Ortega, que dejó detalles aislados de su concepto, pero sin terminar de redondear ninguna de sus dos actuaciones ante un lote que tampoco terminó de romper definitivamente.
La corrida de Núñez del Cuvillo dejó varios toros de notable interés y confirmó el excelente nivel del encierro en líneas generales, especialmente por la clase y bravura del cuarto, auténtico protagonista ganadero de la tarde.
San Isidro 2026 arrancó así con una plaza entregada, un Talavante desatado y un Tristán Barroso que, pese al silencio final, dejó una confirmación cargada de verdad y decisión.
Ficha del Festejo:
Madrid- Las Ventas. Viernes, 8 de mayo de 2026. Primera de feria. Lleno de «No hay billetes». Toros de Núñez de Cuvillo, 2º y 3º muy justos de presentación; el 4º, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre por su extraordinario juego, 1º, 5º y 6º, de buen juego.
Alejandro Talavante (Blanco Y Plata Con Cabos Negros): Silencio Y Dos Orejas
Juan Ortega (Celeste Y Plata): Silencio En Ambos
Tristán Barroso (Azul Eléctrico y Oro): Silencio En Ambos
