Foto Mariano Giménez

Álvaro Serrano incendia Las Ventas

Madrid ya tiene un nombre nuevo apuntado con fuerza en esta Feria de San Isidro. Álvaro Serrano salió de Las Ventas convertido en una de las grandes revelaciones del ciclo después de una actuación de enorme personalidad, inteligencia y ambición que terminó con la Puerta Grande abierta de par en par y con la sensación de que algo importante había sucedido en la primera novillada del serial.

No fue solo el resultado. Fue la manera. La naturalidad con la que entendió la tarde. La seguridad impropia de alguien que apenas comienza su camino. Y, sobre todo, esa mezcla de valor, concepto y cabeza fría que tan pocas veces aparece en un novillero joven en una plaza como Madrid.

Desde el primer momento dejó claro que no venía únicamente a cumplir. El saludo capotero al tercero ya encendió los tendidos por su forma de bajar las manos y correr el capote con ajuste y suavidad, pero donde terminó de romper la tarde fue con la muleta. En medio de un viento incómodo y ante un novillo nada sencillo, Serrano apostó siempre por quedarse quieto, tragando mucho y llevando las embestidas muy sometidas. Especialmente por el pitón izquierdo, donde el animal tendía a venirse por dentro y exigía tiempos, colocación y firmeza.

Lejos de descomponerse, el novillero encontró ahí precisamente el camino del triunfo. Hubo naturales de enorme mérito, series ligadas con profundidad y una sensación constante de verdad. Todo ocurrió con una sorprendente naturalidad, sin gestos forzados ni necesidad de acelerar la faena. Madrid entendió rápido que estaba viendo a un torero distinto y terminó entregándose tras una estocada de gran verdad. La petición de la segunda oreja fue fuerte, aunque quedó reducida a un premio de enorme peso.

Pero lejos de conformarse, Serrano volvió a salir decidido a terminar de reventar la tarde en el sexto. Y volvió a hacerlo. El novillo, más voluminoso y con mayores posibilidades, permitió ver todavía más claramente las condiciones del torero. Hubo desparpajo, conexión con el público y momentos de enorme brillantez, especialmente al natural, donde consiguió los pasajes más profundos de toda la función.

Su concepto tiene algo muy poco habitual hoy: mezcla frescura con sentido clásico. Torea con limpieza, se coloca siempre de verdad y entiende muy rápido por dónde pasa cada embestida. A eso se sumó una actitud arrolladora, atacando cada momento de la faena como si le fuese la vida en ello. La espada emborronó parcialmente el final, obligándole a escuchar dos avisos antes de cortar una oreja incontestable que le abría definitivamente la Puerta Grande.

La noche madrileña terminó llevándose en hombros a un novillero que llegó casi de puntillas y salió convertido en protagonista absoluto de San Isidro.

En una tarde donde la novillada de Montealto ofreció movilidad y emoción, el resto del cartel quedó inevitablemente eclipsado por el impacto de Serrano.

Tomás Bastos dejó momentos de buen corte y oficio, especialmente por el pitón izquierdo de su primero, aunque sus dos actuaciones quedaron por debajo de la rotundidad necesaria para romper en Madrid. El portugués mostró disposición y buen concepto, pero nunca terminó de redondear ninguna de sus dos faenas.

Por su parte, Martín Morilla no terminó de justificar las expectativas que había despertado su presentación en Las Ventas. Se mostró voluntarioso, aunque demasiado preocupado en algunos momentos por la estética y sin terminar de someter ni mandar sobre sus novillos.

Pero la tarde ya tenía dueño. Y Madrid, tan exigente como imprevisible, acabó rindiéndose a la irrupción de un novillero que salió de Las Ventas con mucho más que dos orejas: salió con el crédito de quien ha conseguido impactar de verdad en la plaza más difícil del mundo.

Ficha del Festejo
Madrid. Martes 12 de mayo de 2026. Novillos de Montealto de gran juego e irreprochable presencia.
Tomás Bastos, silencio tras aviso en ambos
Martín Morilla, silencio y silencio
Álvaro Serrano, oreja con petición de la segunda y oreja tras dos avisos
Entrada: Tres cuartos de plaza.

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