Veinticinco años después de tomar la alternativa, Sergio Martínez mira al pasado sin nostalgia y al presente con la serenidad de quien ha vivido el toreo desde dentro. Un cuarto de siglo vestido de luces da para muchas tardes, muchas plazas y muchas batallas silenciosas. Su nombre quedó ligado a una época, a una forma honesta de estar en la profesión y a una trayectoria marcada por la constancia y el respeto al toro. Hoy, cuando se cumple ese aniversario tan simbólico, el matador reflexiona sobre su carrera con la calma que otorgan los años y la conciencia tranquila de haber sido fiel a sí mismo.
Este año se cumple el aniversario de tus 25 años de alternativa. ¿Qué recuerdas hoy en aquel día?
Un día especial, un día bonito, yo me enteré de lo que había pasado, que fue el día de las Torres Gemelas luego por la noche.
El día de antes fue cuando se tomó la decisión de tomar la alternativa a pesar de que yo estaba anunciado en Oviedo, en Madrid en la feria de otoño, mucha gente de mi alrededor no quería que yo tomase la alternativa con toda su razón porque yo atravesaba un momento extraordinario de noviero y posiblemente no fuese el momento, pero bueno lo que es la rebeldía y la juventud pues hizo de que yo tomase esa decisión.
Si hubiese dicho que no, pues hubiese quedado ahí y se hubiese enfriado. Yo tenía una serie de noviadas, lo que pasa es que había una serie de historias detrás de mí que hicieron que yo tuviese esa rebeldía para tomar esa decisión.
¿Que luego fue aceptada o no fue aceptada? Pues bueno, fue lo que fue y bueno, una anécdota más de las que hay que contar. Si es verdad es que mucha gente pensaba que ese día iba a ser el día que me iban a poner una placa en la galería de la Plaza de Toros y que me iba a quedar parado y mi afición era tan grande de que yo seguí luchando para abrirme hueco en esta difícil profesión.
¿Y cómo viviste esa repentina llamada, el cambio de un día para otro?
Como te he dicho antes llevaba treinta y tantas novedades toreadas ese año y además yo me encontraba en un momento muy bueno, pasé por Sevilla, pasé por Albacete, la novillada que se daba antes en expovicaman, en la que corté tres orejas, en San Juan salí a hombros, había ido a Madrid y le había cortado una oreja novillo, tuve que dar dos vueltas al ruedo otro novillo, porque me negaron otra oreja, me anunciaron la feria de otoño, estaba atravesando un momento de novillero extraordinario y ese día iba de camino a un pueblo, no recuerdo cuál era el pueblo donde íbamos a torear ese día y me llamaron, me llamó mi apoderado de entonces Fernando Moreno que le habían ofrecido la posibilidad de tomar la alternativa al día siguiente en la feria de Albacete, iba yo viajando con mi padre y mi padre me dijo que no, que cogiera el teléfono y lo tirase por la ventana y yo pues como te comentaba antes, en un acto de rebeldía, atravesaba un momento bueno, me veía muy capaz, me veía con la capacidad de afrontar lo que podía ser el paso a Matador de Toros y tomé la decisión, dije que sí y al día siguiente tomé la alternativa.
Si pudieras hablar con Sergio de aquel año, ¿qué consejo le darías?
Que tuviese paciencia porque todas esas decisiones y todas esas cosas que te pasan pues luego vas nadando a contracorriente porque a pesar de que tomé la alternativa no me quedé parado, tuve la posibilidad de ir a América, estuve toreando en Cali, toreé el primer año mío creo que fueron 20 corridas de Toros, pero fue todo muy a contracorriente con corridas muy duras, corridas muy serias y eso pues hace que si tú vas a favor de corriente, vas de otra manera.
Una de las cosas que creo que deben de tener los toreros es gente a tu lado que te aconseje bien y muy buenos profesionales y paciencia, que al final todo llega
Porque hoy en día está todo al revés, es verdad que los tiempos han cambiado, pero le diría que tuviera paciencia, que entrene mucho, tener la posibilidad de estar muy preparado mentalmente y cuando lleguen las oportunidades aprovecharlas.
¿Como cambiado el toreo desde tu época profesional ahora?
Mucho creo que hoy en día los toreros se ajustan más a los toros, le hacen cosas a los toros que hace 20 años pensabas que era imposible hacerselo a un toro. El toro es igual, por lo menos de mi época, a mí me he tocado vivirlos muy grandes.
Yo creo que el toro sigue siendo el mismo, tampoco de mi época aquí ha cambiado tanto, lo que sí han cambiado han sido los toreros, que torean muy bien, torean muy estético, torean muy mandones, son capaces de hacerte cosas con el capote que hace 20 años casi no se hacía, muy pocos toreros lo hacían, el número de toreros se torea de maravilla con el capote. Ahí hay un ramillete de te diría 15-16 toreros y porque muchos de ellos a lo mejor no los tengo vistos, pero manejan el capote y torean con el capote como como cualquier, como esa torea de salón.
¿Hay alguna espinita que se ha quedado ahí guardada en tu carrera?
Pues algunas hay, claro, mucha gente me dice que me faltaron oportunidades, no pienso eso, pienso que, con 200 corridas de toros matadas, 80-90 novilladas picadas, 1000 festival, 20 tardes en Madrid, he ido a América ¿Cómo que más oportunidades tengo que tener? No, lo que pasa es que yo tengo la conciencia bien tranquila y reconozco que los que funcionan es por algo y reúnen cosas que a los que no hemos llegado a ser figuras del toreo no tenemos.
No quiero decirte con esto que no me sienta torero y no me vea capaz de haber competido con ellos, no, al revés, lo que pasa es que los que son figuras del toreo han reunido llámese suerte, llámese el momento preciso, apoyo en el momento preciso, no se han aburrido, pero los que son figuras del toreo lo son por algo y los que no hemos llegado a ser figuras del toreo nos han faltado cosas que los que son figuras del toreo no tienen y ese es mi pensamiento y eso es lo que no me hace estar frustrado ni estar resentido, al revés, soy un enamorado del toreo, me encanta ver un crío, sea de donde sea verlo torear bien, me encanta, cuando sale un crío que ha estado contigo desde que es un niño y lo ves tomando la alternativa, eso a mí me emociona.
¿Qué tarde es la más importante de tu carrera para ti?
Ha habido varias, algunos toros, ha habido toros en Madrid que he cuajado que han sido importantes.
Una tarde importante fue el día de mi confirmación que al primer toro de Gaviria le corté una oreja más que cortársela se la arranqué un toro que le faltó un poquito de estaba muy agarrado al suelo y fui muy capaz de estar muy cerca de él y arrancarle los muletazos y llegó muchísimo esa tarde fue importante porque al primero le arrancó la oreja y al segundo si lo mato le corto dos a un toro de Albaserrada, luego una tarde importante para mí también fue un 15 de Agosto que toreé con Luebano que confirmaba la alternativa un torero mexicano y Cepeda una corrida de San Román que le corté una oreja, un toro que con 15 muletazos con la mano izquierda le corté una oreja, un toro de Astolfi una corrida del sierro un 15 de Agosto
Ha habido tardes importantes en mi carrera en Madrid que fueron muy muy serias también he toreado toros bajo mi punto de vista en Albacete muy bien, una corrida de Montalvo con Francisco Rivera y el Fandi, ese día fue importante, el día de mi alternativa le corto dos a un toro de los Bayones, otra corrida de Montalvo con el Califa y Uceda Leal que salgó a hombros, una corrida en Asprona de Zalduendo, ha habido tardes importantes y luego Cali, que me dio muchísimo un toro de Achuri viejo que le corté dos orejas
Hablando de Albacete ¿Tú cuando venías a Albacete venías con más presión que en ningún lado o era de una plaza más?
Sí con más presión, porque aquí al final aquí tienes a tu gente, no quieres defraudarlos, vienes de momentos buenos y quieres demostrarles el momento que estás atravesando o vienes de un momento mejor malo y quieres que en Albacete se rompa ese momento que estás atravesando.
Te presiona porque es una plaza que sabes que es una afición extraordinaria, una afición que sabe de toros, sabes el tipo de toro que sale, es un toro serio, sabes que aquí hay que hacer las cosas muy bien para poder triunfar y es una de las plazas, por no decirte la que más presión tenemos, sobre todo los que somos de Albacete porque sabemos la importancia de esta plaza y de esta afición
¿Cuál es el torero más completo para ti en la actualidad?
ahora mismo, hombre porque se acaba de retirar Morante de la Puebla para mí es el toro más completo que he visto en mi vida vamos, sin ninguna duda.
¿En tus comienzos cuál era el espejo donde te mirabas?
Había muchos, me entraban tantos toreros en la cabeza tantísimos yo por ejemplo el maestro Damaso González me sacaba loco, el maestro Manuel Caballero que ha tenido un registro para estudiar que creo que ha tenido un concepto que muy pocos, muy pocos lo han tenido con el capote, con la muleta con la mano izquierda, con la mano derecha, los muletazos tan largos que pegaba, la espada Manuel Caballero, a mí me sacaba loco , luego el maestro José María Manzanares que para mí era un espejo, el maestro Julio Robles, Roberto Domínguez, el maestro Ponce, Joselito, Finito, es que tenía un registro tan grande y me gustaba tanto verlos.
¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que te ha dejado la profesión?
Lo cuento mucho y se lo cuento mucho a los críos. El mayor aprendizaje que yo tuve fue un día en casa de Damián Ruiz, un tentadero que tentaba al maestro José María Manzanares. Creo que fue el año que salió a hombros, en Madrid en el 93, el invierno del 94. Un tentadero de 4 o 5 vacas. Cuatreñas, cutreras, cuatreñas, y aparecío el maestro José María Manzanares con la mano izquierda rota, y llevaba la mano escalonada, llevaba como una especie de volcán, el caso es que él no podía coger un capote, pues él toreó todas las vacas y las paraba con la muleta, las ponía el caballo con la muleta, las sacaba del caballo con la muleta, recuerdo que Daniel Ruiz, en paz descanse, dijo José María y la tengo vista y todas, todas, todas, todas las vacas las toreó con la mano derecha, no cogió ni una vez en la mano izquierda, el aprendizaje fue la manera de dosificarse en las entradas, en las salidas. Para que pudiese aguantar todas esas vacas sin coger la mano izquierda.
Imaginaros parar las vacas de salida con una muleta, ponerlas al caballo, sacarlas del caballo, torear, hacer faenas redondas, todo a su medida, todo a su gusto, para mí aquello fue una lección que no se me olvida en la vida, esto se lo digo mucho a los críos.
¿Y si tu hijo quisiera ser torero, qué le dirías?
Pues no me gustaría nada. No se me ha dado caso porque no quiere ser torero.
Pero si mi hijo quiere ser torero, lo primero que me gustaría es que viera lo bonito que es esta profesión, que es muy bonita y afortunadamente le gustan los toros, le gusta venir a los toros, acompaña a muchos alumnos de la escuela, a muchos sitios donde torean y este es un mundo maravilloso, pero también le enseñaría lo duro de esta profesión, es muy dura y muy ingrata y el toro no se anda con chiquitas, el toro puede llegar a matarte, eso también hay que enseñárselo a los chicos, lo bueno y lo malo.
En Corto y Por Derecho:
Una plaza: Madrid
Un torero: Morante de la Puebla
Un amigo del toro: Tengo Muchos
Una comida: Cocido.
Una película: Breakheart
Un ídolo: Manolete
Un lugar para perderte: Colombia
Un sueño por cumplir: Tengo muchos sueños
¿Vino o cerveza? Las dos.
¿Rubias o morenas? Castañas
¿Playa o montaña? Las dos.
¿Ginebra o Whisky? Depende el momento.
¿Un hobby fuera del toro? Montar a caballo.
¿Una pasión fuera de los toros? Ninguna.
Celebrar los veinticinco años de alternativa de Sergio Martínez es reivindicar una manera de entender el toreo sin atajos ni artificios. Su historia es la de tantos toreros que hicieron del esfuerzo diario su mayor virtud y de la dignidad profesional su bandera. El tiempo ha puesto cada cosa en su sitio, y su legado permanece en la memoria de quienes lo vieron torear y en la enseñanza que hoy transmite. Porque hay trayectorias que no necesitan estridencias para ser importantes: basta con haber vivido el toreo con verdad.




