Foto Mariano Giménez

La corrida concurso recupera la emoción del toro en Albacete

El extraordinario cuarto de Baltasar Ibán y el bravo quinto de Fuente Ymbro dieron categoría a un festejo de casi tres horas que nunca perdió interés. Damián Castaño terminó en la enfermería cuando construía una faena de triunfo y Cristian Pérez cortó la única oreja de la tarde

Albacete encontró un cierre a la altura de su Feria. La Corrida Concurso de Ganaderías recuperó algo tan elemental como necesario: la emoción alrededor del toro. Seis hierros, comportamientos diferentes, variedad en los tercios y una plaza pendiente no únicamente de la muleta, sino también de lo que sucedía en el caballo y en banderillas. El festejo rozó las tres horas, pero tuvo tantos argumentos que nunca llegó a hacerse pesado.

Y hubo un toro que sobresalió especialmente: el cuarto, Sartenero, de Baltasar Ibán. Uno de esos animales que justifican por sí solos una corrida concurso y que bien podría haber sido uno de los toros de la Feria. Serio, pronto, humillador, con clase, transmisión y fondo. Uno de los “niños” de aquel gran Domingo González, histórico mayoral de Baltasar Ibán, que volvió a recordar las virtudes que han hecho grande a este hierro.

Sartenero metió los riñones en el caballo y después embistió con extraordinaria calidad en la muleta de Rubén Pinar. El albaceteño lo toreó con temple, ligando sobre la derecha y alcanzando mayor profundidad al natural. Había toro y hubo faena, pero la espada baja y el posterior descabello borraron cualquier posibilidad de premio para el torero. La plaza pidió con fuerza la vuelta al ruedo para el animal, que finalmente no fue concedida. El reconocimiento del público en el arrastre fue tan rotundo como merecido.

Antes, Pinar había solventado con oficio la papeleta del imponente Miura que abrió plaza. Largo, alto, amplio de sienes y con toda la seriedad que corresponde a su hierro, tomó dos puyazos desde distancia y mantuvo siempre una expresión altiva. Sin demasiado poder en el último tercio, permitió al torero construir una faena técnica y templada, buscando continuamente la colocación adecuada. Fue ovacionado.

Pero si el cuarto puso la clase, el quinto de Fuente Ymbro puso la emoción en estado puro. Fue, posiblemente, el gran momento colectivo de toda la tarde. Damián Castaño decidió lucirlo en varas y acertó plenamente. El toro de Ricardo Gallardo acudió hasta tres veces al caballo de Richi Romero, que entendió perfectamente cuál era su cometido: medir el castigo, cuidar al toro y permitir que pudiera expresar su bravura.

La tercera entrada fue extraordinaria. Colocado el caballo a distancia y el toro más allá del centro del ruedo, el de Fuente Ymbro arrancó galopando hasta el peto mientras la plaza se levantaba. Así se entiende la suerte de varas. Así se comprende también la reacción de un público que, cuando se le ofrece el espectáculo íntegro, sabe emocionarse con algo más que una tanda de muletazos. La música acompañó un tercio memorable y la intensidad continuó después con Rubén Sánchez y Toñete en banderillas.

Castaño comenzó de rodillas y la faena caminaba directamente hacia un triunfo grande. La plaza estaba completamente entregada cuando llegó el percance. Fuente Ymbro prendió violentamente al salmantino, que quedó inconsciente sobre el ruedo y tuvo que ser trasladado a la enfermería. De la euforia se pasó al silencio y la preocupación en apenas unos segundos. El toro fue finalmente premiado con la vuelta al ruedo, reconocimiento a una actuación completa que había puesto la plaza en pie en los primeros tercios.

El propio Damián Castaño había lidiado anteriormente al segundo, de Samuel Flores, el ejemplar más justo de presentación del concurso. Marcó querencias, cumplió sin especial brillantez en varas y llegó manejable, aunque sin demasiada franqueza, a la muleta. El salmantino puso disposición y exposición, pero la faena terminó prolongándose cuando el toro ya comenzaba a complicarse. Los aceros tampoco ayudaron y fue silenciado.

Interesante fue igualmente el tercero de Cuadri, hondo, cuajado y con la seriedad propia de la casa. No terminó de entregarse en el caballo, pero en la muleta sacó casta, exigencia y emoción. Era un toro que reclamaba colocación y precisión en cada embroque. Cristian Pérez, que reaparecía tras el percance sufrido en Illescas, estuvo voluntarioso pero no se llegó a acoplar con el de trigueros. Ovación

El hellinero sí encontró la oreja frente al sexto, un serio ejemplar de Pedraza de Yeltes cuya estampa despertó una ovación de salida. Después no respondió plenamente a las expectativas generadas por su presencia, ni en el caballo ni en el último tercio. Pérez puso lo que le faltó al toro: firmeza, raza y determinación, coronando su actuación con una estocada de ley que le permitió cortar la única oreja del festejo.

Fue, en definitiva, una corrida concurso con sentido. No porque los seis toros fueran extraordinarios, que no lo fueron, sino porque hubo diversidad, exigencia, bravura, casta, clase y emoción. El Cuadri tuvo interés; Sartenero, de Baltasar Ibán, fue un toro extraordinario; y Fuente Ymbro recordó en tres entradas al caballo por qué la suerte de varas puede ser uno de los momentos más emocionantes de una corrida.

Después de diez días de Feria, Albacete cerró hablando del toro. Y quizá ese sea el mejor balance posible para una corrida concurso. El público se levantó varias veces de sus asientos para ovacionar un puyazo, unos pares de banderillas o la arrancada de un toro desde lejos. Cuando el espectáculo se hace completo, la afición responde.

Que no se nos olvide.

Ficha del festejo

Albacete. Jueves, 17 de septiembre de 2026. Último festejo de la Feria de la Virgen de los Llanos. Corrida Concurso de Ganaderías. Dos tercios de entrada.

Toros, por orden de lidia, de Miura, Samuel Flores, Hijos de Celestino Cuadri, Baltasar Ibán, Fuente Ymbro y Pedraza de Yeltes. Bien presentados en líneas generales, salvo el ejemplar de Samuel Flores, más justo. Destacaron especialmente el cuarto de Baltasar Ibán, de extraordinaria clase, humillación y transmisión, y el quinto de Fuente Ymbro, bravo y premiado con la vuelta al ruedo. También tuvo interés el tercero de Cuadri.

Rubén Pinar: ovación y ovación.
Damián Castaño: silencio y silencio.
Cristian Pérez: ovación y oreja.

Al finalizar el paseíllo sonó el Himno Nacional de España. Cristian Pérez fue obligado a saludar por el público en su reaparición tras el percance sufrido el 1 de septiembre en Illescas. Raúl Ruiz e Ignacio Martín se desmonteraron tras parear al cuarto. Richi Romero protagonizó un extraordinario tercio de varas al quinto, que acudió tres veces al caballo. Damián Castaño pasó a la enfermería tras resultar cogido por ese mismo toro cuando desarrollaba su faena, otro día más, se vio el hierro de un toro sin la divisa correspondiente, el segundo llebaba el hierro de la F, Isabel  Flores y la divisa era del hierro de Samuel Flores, pequeños detalles que debián de cuidarse.

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