Victoriano del Río devolvio a Albacete la seriedad de un toro que durante décadas fue seña de identidad de esta plaza. David de Miranda y Víctor Hernández dejaron los pasajes más interesantes de una corrida cuyo contenido superó ampliamente el pobre balance de trofeos.
Hubo algo este martes en Albacete que, antes incluso de hablar de muletazos, mereció ser contado: la presentación del toro. Especialmente primero y sexto devolvieron al ruedo una imagen que muchos echábamos de menos durante esta Feria. Seriedad, cuajo, trapío y expresión. Este es el toro de Albacete, señores.
Y no por el capricho de exigir tamaño o kilos gratuitamente. Es una cuestión de identidad y categoría. Ese fue siempre el toro que se lidió en Albacete, el que hizo de esta plaza un escenario respetado y exigente. Los aficionados más jóvenes quizá no estén acostumbrados a verlo porque durante demasiado tiempo el listón ha ido descendiendo, pero quienes vivimos otras épocas contemplamos la corrida de hoy con cierta nostalgia. Ojalá continúe esta tónica. Y, sobre todo, ojalá sirva para recuperar una necesaria educación taurina que permita entender qué toro corresponde a una feria de esta importancia.
Luego estuvo la corrida. Victoriano del Río ofreció bastante más de lo que dice un marcador sin orejas. Hubo toros con clase y posibilidades, otros de mayor exigencia y alguno de menor entrega, pero existió contenido suficiente para que el resultado hubiera sido diferente.
David de Miranda protagonizó uno de los momentos más interesantes con el primero, Soleares. El toro terminó rajándose, pero antes permitió al onubense dejar muletazos estimables por ambos pitones. Miranda trató de prolongar sus embestidas y resolvió con suficiencia. La estocada cayó baja y el palco no se dejó arrastrar por una petición que no alcanzaba para premio. La vuelta al ruedo tuvo sabor a aquellas vueltas clamorosas de otros tiempos, cuando también se reconocía una actuación importante sin necesidad de convertir automáticamente cada petición en una oreja. . Con el cuarto, Jara, Miranda alcanzó sus mejores momentos al natural, tragando y ajustándose cuando el toro comenzó a protestar y acortar el recorrido, posiblemente la faena mas seria de lo que llevamos de feria de un espada. La espada volvió a dejar el resultado en una ovación.
Víctor Hernández tuvo argumentos en sus dos toros. Con Forajido ligó sobre la diestra y mostró disposición cuando el animal comenzó a venirse abajo, cruzándose para intentar mantener viva la embestida. Hubo momentos de buen tono, aunque faltó mayor pausa para que aquello terminara de romper. El quinto, Frenoso, tuvo clase y exigió colocación. Hernández dejó muletazos aislados de calidad, pero no terminó de acoplarse plenamente a un toro que tuvo más dentro. El reconocimiento del público al animal en el arrastre fue también una buena noticia.
Más gris resultó el paso de Marco Pérez por Albacete. Español, serio y ofensivo, no terminó de entregarse y la faena se prolongó sin encontrar verdadero rumbo, aunque finalmente recogió una ovación. El sexto, Epicentro, fue uno de los toros de mayor presencia de la tarde, pero su comportamiento no estuvo a la altura de su estampa. Complicado y apagándose pronto, dejó pocas opciones y Marco entendió que insistir carecía de sentido. Abrevió y fue silenciado.
Por eso fue una tarde de otra época. No porque todo lo sucedido fuera extraordinario, sino porque por momentos regresaron sensaciones que parecían olvidadas: el toro serio en chiqueros, la exigencia en el ruedo, un palco que no convirtió automáticamente la petición en trofeo y una plaza capaz de reconocer el mérito sin necesidad de inflar el resultado.
Ficha del festejo
Albacete. Martes, 15 de septiembre de 2026. Feria de la Virgen de los Llanos. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés, de seria presentación, con ejemplares de notable trapío y de juego variado. El quinto fue ovacionado en el arrastre.
David de Miranda: vuelta al ruedo y ovación con saludos.
Víctor Hernández: ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso.
Marco Pérez: ovación y silencio.
Incidencias: Varios toros lucieron la divisa de toros de Cortés, cuando todos ellos estaban herrados con el hierro de Victoriano del río.






















