La novena cita de San Isidro dejó una tarde de matices en Las Ventas, marcada por el comportamiento variado de la corrida de Fuente Ymbro y por la sensación de que hubo materia prima para haber alcanzado cotas mayores. Con la plaza nuevamente llena hasta la bandera y otro “No hay billetes” colgado en los tendidos, el festejo tuvo momentos de interés, aunque faltó rotundidad final en varias de las actuaciones.
El nombre propio de la tarde volvió a ser el de Fernando Adrián, que continúa atravesando un momento de enorme conexión con Madrid. El torero madrileño encontró en el tercero al ejemplar de mayores prestaciones del envío gaditano y supo construir una faena de entrega y buen concepto que terminó calando con fuerza en los tendidos.
El toro de Fuente Ymbro tuvo transmisión, movilidad y esa viveza que obliga al torero a estar muy firme en el sitio. Adrián respondió con una actuación asentada, ligando series con ritmo y dejando especialmente los mejores momentos por el pitón izquierdo, donde logró muletazos más largos y profundos. La obra fue creciendo conforme avanzaba la faena, siempre con la plaza pendiente de lo que ocurría en el ruedo, hasta llegar a un tramo final de mucha intensidad rematado por bajo. La espada, sin embargo, volvió a convertirse en el obstáculo definitivo para un triunfo mayor. La ovación reconoció una labor importante que volvió a confirmar su gran momento en Madrid.
Menos opciones encontró frente al sobrero que cerró plaza, un toro con escasas posibilidades y pocas opciones reales para redondear la tarde.
También dejó una imagen seria e importante Paco Ureña, especialmente en su primero. El murciano conectó con el público desde el inicio de faena gracias a un planteamiento firme y muy de verdad. Hubo emoción en varios pasajes de la labor, sobre todo sobre la mano derecha, donde consiguió llevar al toro más metido en la muleta y transmitir sensación de mando y profundidad.
El pitón izquierdo, mucho más deslucido, limitó las posibilidades de una faena que aun así mantuvo siempre el interés por la actitud y compromiso del torero de Lorca. La estocada, efectiva al segundo intento, terminó de asegurar una ovación que reconocía el esfuerzo y la verdad de su actuación. Con el quinto volvió a mostrarse dispuesto, aunque la faena nunca terminó de romper definitivamente ni alcanzar vuelo importante.
Por su parte, Miguel Ángel Perera se topó con un lote de comportamiento desigual en el que dejó algunos momentos estimables, aunque sin terminar de redondear ninguna de sus actuaciones. Frente al cuarto logró los pasajes más destacados de su tarde, especialmente por el pitón derecho, aprovechando las inercias de un toro que tuvo cierta calidad aunque sin terminar de emplearse del todo. La espada volvió a impedir cualquier posibilidad de premio.
Con el primero de la tarde, más incómodo y falto de claridad, Perera apostó por insistir y buscar opciones donde prácticamente no las había, aunque todo quedó diluido sin eco en los tendidos.
La corrida de Fuente Ymbro dejó varios toros con interés y opciones, aunque sin terminar de romper plenamente en conjunto. Hubo movilidad, transmisión en algunos momentos y también animales que exigieron mucho a los toreros, en una tarde donde volvió a quedar claro que Madrid sigue siendo una plaza donde cada detalle cuenta y donde los triunfos nunca se regalan.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Novena de la Feria de San Isidro 2026. Lleno de “No hay billetes”.
Toros de Fuente Ymbro, de variado juego.
- Miguel Ángel Perera: silencio y silencio.
- Paco Ureña: ovación y silencio.
- Fernando Adrián: ovación y silencio.




















