Foto Mariano Giménez

Fernando Adrián vuelve a conquistar Madrid

Las Ventas volvió a rendirse a Fernando Adrián. El torero madrileño abrió una nueva Puerta Grande en San Isidro después de una actuación cimentada en la firmeza, el valor y una capacidad enorme para conectar con los tendidos en una tarde de emociones, percances y momentos de toreo de mucha verdad. La corrida de El Torero, variada de comportamiento, dejó opciones importantes y confirmó que Madrid sigue viendo en Adrián a uno de esos toreros capaces de encender la plaza desde la actitud.

Con otro lleno absoluto en los tendidos, la séptima cita del abono mantuvo el ambiente de gran feria desde el principio. Y aunque hubo detalles interesantes durante toda la tarde, terminó siendo Fernando Adrián quien se llevó el peso del festejo gracias a dos actuaciones de enorme compromiso.

Su primero ya dejó claro el planteamiento del torero. Muy seguro desde el recibo capotero, entendió rápido las condiciones de un animal que tenía movilidad y transmisión, aunque sin terminar de romper hacia abajo. Adrián apostó por darle sitio y continuidad a la embestida, buscando siempre el viaje largo y ligando tandas de mano derecha con profundidad y ritmo. Hubo entrega constante y una actitud muy decidida, incluso en los momentos donde parte de la plaza no terminaba de entregarse del todo a la obra. El cierre por bernadinas terminó de levantar el ambiente antes de una estocada efectiva que le puso en la mano la primera oreja de la tarde.

Pero lo verdaderamente importante llegó en el sexto.

No fue un toro sencillo ni agradecido. Exigía mucho gobierno, quietud y capacidad para aguantarle en el sitio. Fernando Adrián entendió perfectamente por dónde pasaba todo y construyó una faena basada en el mando y la exposición. Especialmente importante estuvo al natural, bajándole mucho la mano y dejando muletazos largos y profundos que terminaron metiendo definitivamente a Madrid en la faena.

La emoción fue creciendo conforme avanzaba el trasteo, especialmente en el tramo final, donde el torero decidió jugarse definitivamente la Puerta Grande en distancias cortas y con una apuesta total. La plaza entró de lleno en la obra y la estocada terminó desatando la petición de la segunda oreja que abría nuevamente la puerta grande venteña para Adrián.

En ese sexto toro se vivieron además momentos de enorme tensión con la aparatosa cogida sufrida por el subalterno Curro Javier, que afortunadamente quedó en un fuerte susto pese a los puntazos lumbares sufridos durante la lidia.

La otra gran imagen de la tarde la protagonizó Fortes.

El malagueño volvió a demostrar esa capacidad tan suya para sobreponerse a la adversidad. Después de sufrir una cornada en el segundo de la tarde, tras dos volteretas realmente violentas, regresó desde la enfermería para enfrentarse al quinto en una actuación cargada de personalidad y torería.

Y lo hizo dejando probablemente los pasajes más bellos del festejo.

Fortes cuajó una faena muy personal, especialmente al natural, toreando despacio, muy encajado y rematando los muletazos con enorme gusto. Hubo profundidad, inspiración y ese concepto diferente que siempre aparece cuando el malagueño encuentra el ritmo adecuado. La plaza entendió rápidamente la dimensión de lo que estaba haciendo, todavía más teniendo en cuenta las circunstancias físicas en las que toreaba. La estocada rubricó una labor importante que fue premiada con una oreja de mucho peso.

Por su parte, Diego Urdiales dejó detalles de enorme pureza, especialmente frente al cuarto de la tarde. El riojano volvió a exhibir ese toreo pausado y lleno de sabor que tanto gusta en Madrid. Sin necesidad de grandes estridencias, fue construyendo una actuación basada en la suavidad y el temple, sobre todo al natural, donde aparecieron muletazos de enorme calidad. La espada, muy efectiva durante toda la tarde, le permitió recoger una fuerte ovación.

La corrida de El Torero ofreció un juego desigual pero dejó toros con interés y posibilidades para el triunfo. En conjunto, una tarde intensa, de muchas cosas ocurriendo y que volvió a confirmar el momento de un Fernando Adrián que ha encontrado en Madrid el escenario ideal para consolidarse definitivamente como uno de los nombres más sólidos del circuito actual.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Séptima de la Feria de San Isidro 2026. Lleno de “No hay billetes”.

Toros de El Torero, muy bien presentados y de buen juego en general, excepto el primero 

  • Diego Urdiales: silencio y ovación.
  • Fortes: ovación y oreja.
  • Fernando Adrián: oreja y oreja.

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