Foto Mariano Giménez

Alejandro Peñaranda: “Quiero que mi oportunidad me pille preparado”

En un momento de transición en su carrera, Alejandro Peñaranda afronta la etapa más exigente para un matador recién doctorado: la del silencio en los despachos y el esfuerzo en soledad. Sin perder la fe ni la disciplina, el torero albaceteño reflexiona sobre lo que necesita su carrera, el papel de su entorno y cómo se mantiene firme cuando las fechas no aparecen en el calendario.

¿Qué crees que necesita ahora tu carrera: más corridas para formarte o una gran tarde que te impulse a las ferias?

Creo que lo primero es torear un gran número de corridas para seguir haciéndome. A los toreros jóvenes se nos exige madurar muy pronto, y el oficio solo se adquiere toreando. Es importante sumar festejos, buscar regularidad y, después, intentar que lleguen esas corridas en plazas importantes donde el triunfo realmente te coloque y te dé el sitio que mereces.

¿Cómo definirías tu relación con tu apoderado?

Después de tantos años, ya no es solo una relación profesional, es una relación de amistad. Creo que él está tranquilo porque los errores que haya podido cometer en los despachos yo he intentado solucionarlos en el ruedo, y los que he cometido yo toreando, él ha intentado arreglarlos fuera. Tener a alguien que lucha así por ti cada día es una motivación enorme.

¿Qué importancia tiene para ti sentirte respaldado fuera del ruedo?

Tiene toda la importancia del mundo. Soy una persona reservada y cuando estoy solo tiendo a encerrarme en mí mismo. Estar rodeado de mi familia, mis amigos o mi cuadrilla —que prácticamente es siempre la misma— me aporta tranquilidad. Cuando me siento arropado, creo que saco mi mejor versión.

¿Cómo es un día habitual de entrenamiento?

Vivo en Albacete. Me gusta levantarme temprano, pasear a mi perro —que siempre viaja conmigo— y después entrenar en la plaza o en la Fiesta del Árbol. Por la tarde suelo hacer ejercicio, correr o jugar al frontón, e incluso volver a entrenar si puedo. Intento mantener una rutina muy disciplinada.

¿Qué papel juega el campo en tu preparación?

Es clave. El campo es donde pruebas lo que has trabajado en el salón, donde buscas tu toreo y donde sigues creciendo. Hoy en día es difícil incluso organizar un tentadero, pero intento aprovechar cada oportunidad como si fuera una corrida. Lo uso como laboratorio: pruebo cosas nuevas y también me adapto a cada encaste, porque cada ganadería exige algo distinto.

¿Hay alguna plaza que te haga especial ilusión pisar?

Sevilla es una plaza que me encantaría torear. Tiene un encanto especial. Y también Pamplona, que es completamente distinta. Me gustaría poder estar en alguna de las dos.

¿Cómo mantienes la motivación para seguir en la profesión ahora mismo sin nada a la vista?

Siempre he sido muy consciente que al tomar la alternativa siempre hay un parón de matador de toros y siempre me lo han pintado así.

Me ha pillado preparado, sigo entrenando como si tuviera 20 corridas de toros este año, pero cuesta, la verdad que te mentiría si te digo que no. Cuesta el entrenar día a día sin saber si tienes una fecha por delante y más viendo a compañeros que si las tienen. Pero bueno, estoy seguro de que mi oportunidad va a llegar y lo que sí que quiero es que me pille preparado y mentalizado para aprovecharla al máximo.

En estos momentos que son más complicados ¿qué papel juega tu familia en tu carrera?

Un papel fundamental, al final son el apoyo en mi día a día, son el apoyo en el que me refugio y son los que más me comprenden. Me comprenden y también me dicen las cosas como son, me dicen las cosas claras, duelan o no y al final eso es de agradecer. Mi familia siempre ha sido crucial en mi carrera y estoy seguro de que lo seguirá siendo.

¿Cómo gestionas esos momentos de depresión? Tanto ahora de verte así que no tienes contactos a la vista como cuando los tienes, por ejemplo, en una fecha Madrid. Salen las cartas de Madrid dos meses antes o por ahí, ¿cómo gestionas esos momentos de depresión?

Intento pensar que el trabajo está hecho, soy una persona muy disciplinada para el entrenamiento y para relajarme quiero pensar que lo que ha estado en mi mano lo he estado haciendo. He estado entrenando, he estado preparándome, estoy fuerte y que está todo hecho, ahora solo queda salir a la plaza, disfrutar y darlo todo.

Quizás si no hubiera llevado esa rutina de entrenamiento que yo necesito, quizás otros toreros, yo lo necesito, pues no me sentiría tan preparado y sí que lo pasaría peor.

El lado más personal

¿Qué música escuchas antes de vestirte de luz?

 Flamenco a todo volumen.

¿Qué superstición no trates de romper que tienes?

Pues viajar solo en el coche y empezar a vestirme por el lado derecho.

¿Y el traje de luces que guardas con más cariño?

Pues el de mi alternativa o el de mi debut de Sin Caballos que ha sido uno de los vestidos que más he usado en mi vida.

¿Y qué palabra te define mejor?

Noble.

¿Y qué consejo le darías a ese Alejandro Peñaranda que está apuntado a la escuela?

Pues que no pierda la ilusión y que siga luchando, porque al final es una profesión muy difícil pero a la vez es muy bonita.

¿Y qué no falta en tu maleta cuando sales de viaje? El Neceser y a mi perro Tango.

¿Lo llevas siempre? Sí siempre.

¿Qué te gustaría que se hablara de ti dentro de 10 años?

Me gustaría que se hablara muy bien de mí como torero y como persona. Que fuera un referente como tanto sabido y sobre todo un albacete como el maestro Damaso. Y bueno, para terminar una pregunta de estas, repuestas cortas.

En Corto y Por Derecho

Un ídolo. José Tomás.

Un personaje histórico. Manolete.

Un libro. El monje que vendió su Ferrari.

Un torero. Morante.

Una ganadería. Garcigrande.

Una plaza. Albacete.

Una canción. Cualquiera de Leiva.

Una superstición o manía. Posponer la alarma 5 minutos más.

¿Un lugar para desconectar? El monte.

¿Un hobby? La caza.

¿Un vicio confesado? Deporte.

¿Playa o montaña? Montaña.

¿Un viaje por hacer? El camino de Santiago.

¿Una comida? Huevos rotos con jamón.

¿Vino o cerveza? Vino.

¿Un vino? 200 monjes.

¿Whisky o ginebra? Ginebra.

¿Rubias o morenas? Morenas.

¿Y un sueño por cumplir?

Ser uno de los toreros más importantes de la historia, ya que estamos.

 

Alejandro Peñaranda vive el momento más silencioso —y quizá más decisivo— de su carrera. Sin ruido, sin excusas y sin perder la fe, entrena, espera y cree. Porque en el toreo, como en la vida, la oportunidad puede tardar… pero solo triunfa quien está preparado cuando llega.

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