Samuel Navalón ha dado un paso decisivo en su camino de regreso. Casi tres meses después de la gravísima cornada sufrida en Algemesí, el torero de Ayora ha vuelto a ponerse delante de una becerra, reencontrándose con las sensaciones que definen su vida y su vocación. Así lo ha contado en una entrevista concedida a Mundotoro, donde el valenciano abre su corazón y deja entrever que lo más duro ya ha quedado atrás.
La recuperación no ha sido sencilla. El percance, ocurrido el pasado mes de septiembre durante un festival benéfico, marcó un antes y un después en su temporada y en su día a día. Sin embargo, el invierno ha traído consigo algo más que rehabilitación física: ha devuelto a Navalón la ilusión. El simple hecho de volver a torear en el campo ha supuesto para él mucho más que un entrenamiento; ha sido un reencuentro íntimo consigo mismo y con su manera de entender el toreo.
Según relata en Mundotoro, las primeras sensaciones han sido positivas. El cuerpo responde, la cabeza vuelve a mandar y el ánimo se fortalece con cada jornada de entrenamiento. Torear de nuevo, hacerlo además en un entorno cercano y de confianza, ha tenido un valor emocional añadido, casi terapéutico, que le permite mirar al futuro con otra serenidad.
Ahora, Samuel Navalón ya piensa en clave de temporada. La incertidumbre lógica tras una cornada de esta magnitud ha dado paso a una ambición medida, pero firme. No hay aún fechas ni escenarios cerrados para su reaparición, pero sí una convicción clara: el día que vuelva a vestirse de luces será especial, independientemente del lugar o la fecha. Lo importante, insiste, es regresar con plenitud y verdad.
La próxima campaña marcará también el inicio de una nueva etapa profesional. Navalón afronta este nuevo ciclo con la sensación de estar en el momento justo para crecer, aprender y consolidar lo mostrado antes del percance. Su objetivo es claro: reaparecer con mayor madurez, con más poso y con la misma entrega que siempre ha caracterizado su toreo.
La entrevista en Mundotoro deja entrever a un torero reflexivo, consciente de lo vivido y agradecido por seguir aquí. El campo ha sido el primer paso; el siguiente será el ruedo. Y Samuel Navalón, poco a poco, vuelve a caminar hacia él con la ilusión intacta y el convencimiento de que aún tiene mucho que decir vestido de luces.
