El diestro albaceteño, fallecido a los 74 años tras una larga enfermedad, realizó 20 paseíllos en el coso de su ciudad natal, donde tomó la alternativa en 1981 de manos de Dámaso González.
El mundo del toro albaceteño está de luto por el fallecimiento del matador de toros Antonio Poveda, a los 74 años, después de una larga enfermedad. Su nombre permanece ligado a la historia taurina de la ciudad que lo vio nacer y en cuya plaza llegó a realizar 20 paseíllos, entre festejos sin picadores, novilladas picadas, corridas de toros y festivales.
Nacido en Albacete el 7 de julio de 1952, Poveda comenzó su andadura taurina alentado por su paisano Antonio Rojas, quien tuvo un papel importante en sus primeros pasos. El 28 de mayo de 1970 vistió por primera vez el traje de luces en Quintanar de la Orden (Toledo), una tarde en la que sufrió su primer percance por asta de toro.
Su vinculación con la plaza de Albacete fue constante desde los comienzos. Entre 1971 y 1972 realizó cinco paseíllos en festejos sin picadores, antes de dar el salto al escalafón superior. El 9 de septiembre de 1972 debutó con picadores precisamente en el ruedo de su ciudad, donde cortó dos orejas y dejó una destacada impresión.
Aquel triunfo abrió una etapa en la que continuó sumando actuaciones en Albacete. En total, llegó a intervenir en siete novilladas con picadores en la plaza albaceteña, celebradas entre 1972 y 1980. Entre sus tardes más recordadas figura la del 15 de agosto de 1974, cuando salió a hombros tras enfrentarse a reses de Arturo Pérez López, compartiendo cartel con José Romero y Javier Batalla.
Su trayectoria también encontró oportunidades al otro lado de los Pirineos. Durante 1975 actuó en diferentes plazas del sur de Francia y conquistó el Estoque de Oro en una corrida concurso celebrada en Vichy.
La temporada de 1976 estuvo marcada por dos importantes compromisos en Madrid. El 14 de marzo se presentó en Vistalegre, donde dio tres vueltas al ruedo después de una faena por la que el público solicitó mayoritariamente una oreja que la presidencia no concedió. Repetiría actuación una semana después, el 21 de marzo, sufriendo una grave cornada en el muslo derecho.
El 27 de junio de aquel mismo año hizo su presentación en Las Ventas, donde resultó nuevamente herido al estoquear a su primer novillo, del que obtuvo una oreja.
Una alternativa triunfal en su tierra
El momento más importante de su carrera llegó el 13 de septiembre de 1981, cuando tomó la alternativa en la plaza de toros de Albacete. Dámaso González le cedió la muerte de Cueva-Honda, un toro del Conde de la Corte, en presencia de Antonio Rojas como testigo.
La ceremonia reunió en el ruedo a tres toreros albaceteños y terminó con un importante triunfo del nuevo matador, que cortó una oreja a cada uno de los toros de su lote.
Un año después, el 12 de septiembre de 1982, volvió a hacer el paseíllo en la Feria de Albacete, esta vez junto a Francisco Rivera Paquirri y Dámaso González, logrando una oreja de su primer toro, perteneciente a la ganadería de Fermín Bohórquez.
Aquellas fueron sus dos actuaciones como matador de toros en la plaza de su ciudad.
Veinte paseíllos en Albacete y una vinculación que continuó en los festivales
Más allá de sus compromisos como novillero y matador, Antonio Poveda mantuvo una estrecha relación con la afición albaceteña a través de los festivales taurinos.
Participó en seis festivales celebrados en la plaza de Albacete, los días 17 de julio de 1971, 6 de mayo de 1978, 18 de septiembre de 1981, 1 de mayo y 26 de diciembre de 1982, y 31 de mayo de 1987.
De este modo, sus 20 paseíllos en el coso albaceteño se distribuyeron entre cinco novilladas sin picadores, siete novilladas picadas, dos corridas de toros y seis festivales, una cifra que refleja la continuidad de su presencia en el ruedo de su tierra a lo largo de distintas etapas de su carrera.
La vinculación familiar con la tauromaquia también tuvo continuidad a través de su hijo, Antonio Poveda, quien llegó a realizar seis paseíllos en la plaza de Albacete: cuatro novilladas sin picadores y dos con picadores.
Con la muerte de Antonio Poveda desaparece un torero que conoció el triunfo, las dificultades de abrirse camino y la dureza de los percances, pero que mantuvo siempre un vínculo especial con Albacete.
Su alternativa junto a Dámaso González y Antonio Rojas, sus actuaciones como novillero y su participación en numerosos festivales forman parte de una trayectoria que queda incorporada a la memoria taurina de la ciudad.
Desde esta web enviamos nuestras mas sinceras condolencias a sus familiares, amigos y allegaos, especialmente a su hijo Antonio.
Descanse en paz, Antonio Poveda.



