La quinta cita de San Isidro dejó en Las Ventas una de esas tardes espesas, largas y cuesta arriba en las que el ambiente se va apagando poco a poco conforme avanza el festejo. Había expectación por ver en Madrid a los toros de Partido de Resina, una divisa histórica que siempre despierta interés entre los aficionados más toristas, pero el encierro terminó quedándose muy lejos de lo esperado. Faltó casta, empuje y, sobre todo, emoción. Y sin emoción, Madrid difícilmente entra en combustión.
Dentro de ese contexto gris, Antonio Ferrera fue quien logró dejar los momentos de mayor interés de la tarde. El extremeño volvió a demostrar oficio, paciencia y capacidad para entender a un toro que, sin ser completo, sí tuvo algo más de movilidad y opciones que el resto de sus hermanos. Ferrera apostó por una faena cocinada a fuego lento, sin brusquedades, intentando siempre llevar la embestida cosida a la muleta y buscando la forma de sostener el interés de una plaza que llevaba demasiados minutos desconectada.
No fue una labor rotunda ni de grandes alardes, pero sí una actuación inteligente y muy medida. Especialmente al natural logró dejar muletazos de buen aire, tirando del toro prácticamente de uno en uno y obligándole a pasar cuando el animal ya quería desentenderse de la pelea. Ahí apareció el Ferrera más maduro y reflexivo, el torero capaz de inventarse una faena donde apenas había materia prima. La estocada puso el broche a su actuación y el público reconoció el esfuerzo con una ovación.
Muy distinto fue el panorama para Calita y Jesús Enrique Colombo, que se toparon con un lote imposible de levantar. Los toros nunca terminaron de entregarse, ni tuvieron transmisión, ni permitieron continuidad alguna en las faenas. Todo quedó reducido a intentos aislados, voluntad y demasiados tiempos muertos. Ni siquiera la habitual actitud de Colombo, siempre dispuesto a jugarse el físico y acelerar los trasteos, encontró respuesta en unos animales completamente apagados.
La corrida de Partido de Resina dejó además una sensación especialmente amarga por las expectativas generadas. Cada comparecencia de esta ganadería en Madrid suele vivirse como un acontecimiento por el peso histórico del hierro y por el interés que despierta entre el sector más exigente de la afición. Sin embargo, esta vez el resultado fue decepcionante. Hubo seriedad y presencia, pero faltó aquello verdaderamente importante: bravura, poder y emoción.
San Isidro sigue avanzando y, de momento, la feria continúa dejando una montaña rusa de sensaciones. Tras tardes de intensidad y triunfos importantes, esta vez tocó una función sin apenas argumentos, sostenida únicamente por el empeño de Ferrera frente al único toro que permitió algún atisbo de lucimiento.
Ficha del Festejo
Plaza de toros de Las Ventas, Madrid – Corrida de toros. Quinto festejo de la Feria de San Isidro 2026. 18.848 espectadores. Toros de Partido de Resina.
Antonio Ferrera, silencio y ovación tras aviso.
Ernesto Javier ‘Calita’, silencio y silencio.
Jesús Enrique Colombo, silencio tras aviso y pitos.
[📹 𝗥𝗘𝗦𝗨𝗠𝗘𝗡] En vídeo, el resumen de la quinta de San Isidro en #LasVentas.
— Plaza de Las Ventas (@LasVentas) May 13, 2026
Saludos para Antonio Ferrera en el cuarto. pic.twitter.com/ubGwmO9yac


















